Los mejores vinos de nuestra Patagonia
Por Diego Di Giacomo / ANBariloche.com.ar / info@expovinosbariloche.com
Si hablamos de los grandes vinos argentinos, no podemos dejar de incluir aquellos ejemplares patagónicos dignos de llevar el rótulo de “vino de clase mundial”. Vamos a analizar en esta oportunidad cuáles son las cepas que más se destacan en nuestra región y porqué, lo cual nos llevará a descubrir los mejores vinos de la Patagonia.
Como preámbulo, destaquemos que los factores naturales determinantes a tener en cuenta a la hora de plantar vides para producir vinos de calidad, son tres: suelo, clima y variedad de uva. Del suelo, la vid se nutre de diversos materiales enriquecedores para la calidad del vino; el clima proporciona las condiciones para el desarrollo del ciclo anual de la planta y su fruto; y la variedad de uva completa el círculo otorgando las características particulares de cada cepa y su capacidad de adaptación a diferentes escenarios.
Considerando lo anterior, no podemos ser hipócritas y decir que todos los vinos de nuestra zona son maravillosos, que ninguno presenta detalles a corregir, y que todas las cepas alcanzan su máxima expresión. No es así. Poseemos en estas latitudes ejemplares que se destacan por sobre el resto, claramente. Inclusive se destacan sobre vinos de su misma variedad producidos en otros sectores y provincias del país. Siempre recordemos que Argentina no es sólo Malbec.
Una vez más, debemos hablar de generalidades, como siempre en el mundo del vino. Y aclaro esto porque aún dentro de la Patagonia, hay subzonas con microclimas que sorprenden, donde se plantan vides que otorgan vinos de una calidad tal, que nadie o muy pocos hubiesen imaginado, como El Hoyo en Chubut, Chos Malal en Neuquén o Viedma en Río Negro. Y también debemos agregar el factor del cambio climático, que no es menor.
Y le doy un ejemplo: teniendo en cuenta los datos de registros de temperaturas de 1920 a 1970, la Patagonia Norte estaba categorizada en viticultura como Región III (clima templado-cálido). Sin embargo los estudios del periodo 1990 - 2000 la sitúan directamente como Región IV (clima cálido). Esa categorización térmica se llama escala de Winkler, y es muy importante en enología, puesto que, como decíamos, las diferentes cepas otorgan diferentes resultados en distintos escenarios (clima-suelo).
Del mismo modo que en la Patagonia la enología encontró grandes aliados, como la amplitud térmica entre el día y la noche, las brisas constantes que aportan sanidad al viñedo, la posibilidad de prácticamente no utilizar pesticidas, y la gran cantidad de horas de luminosidad; también cuenta con un enemigo importante: las heladas primaverales y las otoñales. Las primeras afectan a la planta en el proceso de brotación, y las segundas en la maduración del fruto. Éstas últimas son las que pueden representar un verdadero problema en la región, y son un factor delimitante para las cepas que tardan más tiempo en madurar.
Más allá de que podamos utilizar un sistema de prevención o de defensa ante las heladas, es este factor junto con los registros históricos de temperaturas, los que nos marcarán en principio qué clases de uvas podrían fructificar más satisfactoriamente en el “terroir” en cuestión. Entonces, si bien en la Patagonia contamos con muy buenos exponentes de Cabernet Sauvignon, Malbec y Syrah entre los tintos, y Chardonnay y Torrontés entre los blancos (con ejemplos excelentes de los vinos que entrega el sur de nuestro país), debemos resaltar aquellas cepas que más nos representan y que sobresalen en calidad en nuestra zona, para poder diferenciarnos. Y son las siguientes.
Merlot: Uva tinta que se destaca por su óptimo comportamiento en las condiciones de clima y suelo de la región, y por este motivo tiene una producción constante y regular todos los años. Este cepaje produce sus mejores vinos varietales en sitios con climas fríos como el de la Región Vitivinícola Sur. En general entrega un vino de cuerpo y sofisticación, equilibrado, de gran intensidad aromática y cromática. Los merlots de Río Negro tranquilamente se cuentan como los mejores del país.
Pinot Noir: Vinificada en tinto, es una cepa que otorga vinos ligeros de cuerpo pero de paladar impactante, muy elegantes y finos. Posee una acidez que lo hace sentir vivo y persistente. Es de baja intensidad colorante y tánica. Cepa ideal para climas patagónicos. En estas tierras se producen los más prestigiosos Pinot Noir del país.
Semillón: Uva blanca. Fue el primer vino varietal de la Argentina con características propias, en 1985. Se adapta perfectamente al clima de la región. Típica variedad de las zonas más frescas del país. Son vinos con excelente relación entre alcohol y acidez, de profundos aromas y paladar intenso.
Sauvignon Blanc: Variedad blanca sensible al exceso de calor y exposición solar. Son vinos de calidad superior. De buen cuerpo, marcada acidez, tonalidad amarillo-verdosa, gustos de pomelo, pasto recién cortado, humo. Aromas a miel, ananá, y su característico “pis de gato”. En nuestra región entrega vinos muy elegantes.

iversidad del Aconcagua en la prestigiosa escuela de negocios, L’Ecole de Commerce de Lyon. “Cuando estaba terminando de cursar y rendir, el director de carrera me preguntó qué iba a hacer el resto de mi vida, y me propuso el armado de una carrera profesional orientada a un sector determinado de acuerdo a mi fortaleza”. Es así que se decidió por el mundo del vino como buena mendocina. “En Francia la cultura en torno al vino es muy fuerte y comencé a buscar prácticas profesionales vinculadas a la industria. Me fui a trabajar a Borgoña, donde terminé de enamorarme del vino por la pasión con la que los franceses me transmitieron su cultura ligada a esta bebida”. En esa etapa en Francia se dedicó a elaborar trabajos de marketing y comunicación, que era en lo que se había especializado en su carrera de administradora de empresas. Trabajó en el área de marketing internacional haciendo estudios para la colocación de productos en países europeos como Suiza e Inglaterra.
El Instituto Nacional de Vitivinicultura, continuando con la política de modernización y actualización tecnológica, implementará un sistema de trazabilidad por código láser para los vinos argentinos que se venden tanto en el mercado interno como en el externo. Esta iniciativa será beneficiosa para los distintos actores de la industria, ya que agilizará los tiempos de la fiscalización y brindará mayor seguridad a los consumidores, clientes de bodegas e inspectores. Todo ello, sin generar costos adicionales a los establecimientos vitivinícolas.
Organizado por ProMendoza y Bodegas de Argentina se realizó una actividad como conclusión de la misión técnica de pequeñas bodegas a Napa Valley (California) realizada del 22 al 29 de octubre de 2010. El objetivo del encuentro fue presentar los resultados de la Misión Técnica y analizar comparativamente la evolución de los vinos de ambas regiones. Participaron las siguientes bodegas: Casa Margot, Dolium, Gimenez Rilli, Bressia, Eva Marcelina, SinFin, Valle Atuel, Di Tommaso, Otero Ramos, Cecchin, Familia Cassone
El viñedo del aeropuerto volverá a resplandecer el 2 de marzo con el concierto “Nuestro Vino, Nuestra América”. El Fondo Vitivinícola apuesta a la música latinoamericana y promete un espectáculo inolvidable.
Brasil se convirtió en la nueva meca para los vinos argentinos. De la mano del fuerte crecimiento económico y el acceso a bienes y servicios de la clase media por parte de millones de habitantes del socio mayor del Mercosur, el consumo de vino se convirtió en una práctica cada vez más habitual en la mesa de los paulistas y los cariocas, por citar sólo las principales ciudades.
Del 25 al 27 de febrero, Wines of Argentina estará presente en la 4° edición anual de New York Wine Expo, que tendrá lugar en el Jacob K. Javits Convention Center.




