Entrevista a Claudia Quini, presidente de la OIV
Fuente Revista Entorno Económico
La experta mendocina es la primera mujer que preside el mayor organismo internacional de las viñas y la vitivinicultura. Le otorga gran relevancia al Plan Estratégico Vitivinícola, al que le asigna méritos para su designación. Nuevos productos y sustentabilidad como ejes de su gestión.
Claudia Quini, que nació y vive en Mendoza, no es solamente un verdadero referente dentro de la vitivinicultura argentina sino que es la flamante presidente de la OIV (Organización Internacional de la Vid y del Vino), período 2012-2015. Actualmente Quini es subgerente de Investigación del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), institución donde trabaja desde 1984.
El trabajo en nuevos productos vitivinícolas de menor grado alcohólico, según lo demanda el nuevo mercado internacional, y la sustentabilidad en la producción vitivinícola son algunos de los nuevos desafíos que tendrá en su gestión. Las posibilidades de Argentina de dar el vino que el contexto mundial demanda, la apuesta a nuevas variedades y la reactivación del consumo mundial están entre las principales preocupaciones de la primera mujer en ocupar el principal cargo de la OIV. Las riendas de la vitivinicultura mundial en manos femeninas y con suma experiencia. Asegura que su lugar en la OIV tiene que ver con su perfil en una menor medida, porque la responsabilidad la tiene el gran trabajo que se viene haciendo desde el sector.
–¿Qué significa la OIV para la vitivinicultura?
–La OIV es el mayor foro internacional en el tema vitivinícola, es el espacio de reunión del 85% de los países vitivinícolas y en donde se encuentran representados también países consumidores. Está Francia con tradición vitivinícola, o Argentina con un fuerte peso en la industria, y al mismo tiempo está Noruega o Finlandia, que son consumidores. La OIV ha evolucionado en un sentido correcto de acuerdo a esta dinámica de cambios, con normas muy estrictas que son recomendadas y tomadas a nivel internacional para la comercialización. La Unión Europea en general toma las normas analíticas establecidas en la OIV directamente como normas para Europa, como también las prácticas enológicas. Este trabajo de recomendación no es fácil, porque implica reunir las capacidades intelectuales de todo el mundo para establecer normas que se hacen por acuerdos. Se aprueban unas 35 pautas anuales para la vitivinicultura mundial. Son trabajos estrictamente científicos y serios.
–¿Cuál sería su primer aporte en un mediano plazo?
–Más dinámica, respuestas más ágiles a las problemáticas de la vitivinicultura. La OIV se maneja con un plan estratégico que los mismos países miembro fijan trianualmente, y la idea es revisar esos ejes estratégicos y priorizarlos. Hoy los temas de nuevas bebidas y sustentabilidad están en primer término porque así lo demanda el sector a nivel mundial, si bien los presidentes anteriores se adecuaron muy bien a los cambios y ya se viene trabajando en ese sentido. Los protocolos de sustentabilidad, la posibilidad de obtener bebidas menos alcohólicas, definir productos que se están elaborando y las prácticas enológicas permitidas, son los temas que más preocupan a los expertos de la OIV.
Apunto a una OIV que sea más inclusiva, en donde se escuche más a los países fuera de Europa, en donde Argentina, Australia y Brasil han tomado la posta activamente con trabajos científicos, aportando en grupos de trabajos de laboratorio y tecnología.

Francia volvió al primer lugar de la lista de los mayores productores de vino del mundo, desplazando al segundo puesto a Italia, informó hoy la Organización Internacional del Vino (OIV) en París.
El italiano Federico Castellucci, Director General de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), estuvo ayer en San Juan para participar de la apertura de Vinandino 2009, la evaluación de vinos más importante del país; y disertó sobre “Situación actual de la vitivinicultura”. En una charla ágil, con varias frases graciosas y en muy buen castellano, Castellucci aseguró que Vinandino este año cumple 18 años -es el 9º pero se realiza cada dos años- lo que significa que “alcanzó su mayoría de edad”.
La Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) presentó nuevas estadísticas referentes a cambios en el panorama vitivinícola internacional. Argentina aparece entre los primeros puestos.



