Bodegas bolivianas comenzarán a exportar vinos a Europa
Catorce productores de vinos bolivianos se preparan para realizar exportaciones al mercado europeo, donde la producción vitivinícola nacional merece un interés creciente.
Actualmente, Bolivia produce vinos de altitud de gran calidad en cantidades modestas, pero no los exporta.
El envío al exterior de los vinos bolivianos será posible en virtud a un Programa de Exportación de Coaching (ECP, por sus siglas en inglés), que fue lanzado en días pasados, informó la Cámara de Exportadores de Santa Cruz (CADEX).
A tiempo de lanzarse el programa, se destacó que los vinos de Bolivia son considerados un “tesoro oculto” en el mercado del vino europeo internacional, que es un claro nicho que se ha detectado y comprobado.
El lanzamiento del programa, que tuvo lugar en Tarija, fue organizado por el Centro de Promoción de Importaciones de los Países Bajos (CBI), y respaldado por la CADEX y la Fundación Fautapo.
Con el Centro de la Promoción de las Importaciones procedentes de países en desarrollo, el CBI, a través del soporte gubernamental de la Agencia de Gobierno del Ministerio de Relaciones Exteriores de los Países Bajos, dio los primeros pasos para explorar el potencial de exportación de los vinos de altitud de Bolivia, con resultados altamente positivos.
En el pasado reciente, el CBI ha demostrado exportaciones de éxito para la preparación y elaboración de los mercados europeos con otros sectores en el país, como la madera, prendas de vestir, e ingredientes alimenticios.
VINO Tarija es la principal región productora de vinos en el país. Alberga 18 bodegas de vino y singani, tanto artesanales como industriales.
De estas 18, 11 son bodegas artesanales y las restantes siete son bodegas industriales de empresas inscritas a la Asociación Nacional de Industriales Vitivinícolas.

s cultivadas en España. El análisis de parentesco ha permitido identificar las variedades albillo mayor y benedicto como los padres del tempranillo.

El mercado de China es cada vez más atractivo para el negocio del vino, pero su gobierno está comenzando a controlar cada vez más los alimentos que ingresan a su país. Un caso reciente son los controles de residuos de ftalatos, sustancia muy peligrosa, y que es necesario tener en cuenta para quienes desean exportar al país asiático.
La semana que pasó, la Bodega del Fin del Mundo (BFM), la primera en radicarse en El Chañar, cumplió diez años. A una década de la creación del polo vitivinícola, E&E consultó a dos referentes del sector Juan Viola, presidente de BFM, y a Roberto Schroeder, titular de la bodega Familia Schroeder para hacer un balance y conocer las perspectivas para la actividad.



