por Joaquín Hidalgo / fotos: Pablo Mehanna /Planeta JOY
Muchas bodegas elaboran vinos dulces, pero pocas logran un producto digno. ¿Qué hay que saber para no pifiar a la hora de elegir?
Son cada vez más las bodegas que, por razones más marketineras que enológicas, sacan su vino dulce, envasado en lindas botellitas de medio litro o tres cuartos, doradas y esbeltas. Sin embargo, de las más de 40 etiquetas disponibles en este segmento de mercado, sólo unas pocas están elaboradas con refinamiento y clara conciencia de balance. La mayoría, detrás de sus aromas sobre maduros esconden un falta singular de equilibrio: o son demasiado dulces, o muy gomosas, o muy cualquier cosa que te deja boqueando. Es que la naturaleza excesiva de los vinos tardíos, los dulces naturales y los fortificados no admite medias tintas. Si no está en su punto justo, agota e incluso quita las ganas de beber.
Antes de contarte cuáles son nuestros vinos dulces favoritos y cuáles los que menos nos gustan, te pasamos algunos tips esenciales que te servirán de guía cuando vayas a comprarlos a la vinoteca o al supermercado:
- Fijate con qué uva están hechos. Entre los varietales que mejor caminan, se destacan los que se elaboran a base de Torrontés, y eventualmente Sauvignon Blanc o Semillón. Desconfiá de otras cepas.
- No te dejes convencer por la estética. En la mayoría de los casos, estos vinos se compran para regalar, por lo que vienen con varios elementos de imagen (stamping, letras doradas, relieve en la etiqueta) que llaman la atención, pero que no necesariamente garantizan aroma y sabor.
- Mirá con atención la graduación alcohólica. Si pasan de 13,5% tenés más chances de meter la pata. Si el tenor alcohólico ronda es de 11 o 12%, significa que el vino está mejor equilibrado.
- No prestes atención al color del vino, que puede variar desde un amarillo deslucido hasta un ámbar profundo. No guarda relación con la calidad.
- Dale bola al origen. En los valles altos tienen mejores posibilidades de producir tardíos más sofisticados, porque son frescos por la noche. Cafayate y Valle de Uco, por ejemplo.
CINCO RECOMENDADOS
Estos son nuestros 5 vinos dulces favoritos.
1. Norton Cosecha Tardía 2008 ($13). Un clásico al alcance del bolsillo, que se ha ganado el espacio a fuerza de consistencia y buena relación de precio y calidad. Tiene la ventaja de ser liviano, sin arabescos y ni empalagos que te agoten, con paso suelto y sabroso de la fruta. Sencillo, tiene un perfil vegetal que lo diferencia del resto y nunca te deja a pata.
2. La Riojana Santa Florentina Otoñal 2004 ($30). Tiene un nombre más que elocuente. Una vez más la bodega riojana demuestra que tiene mano precisa para la elaboración del Torrontés, ahora tardío. Un vino ligero, con una punzante acidez que contrapesa sus calóricos de 100 gramos de azúcar residuales. No es lo que se dice un bólido estético, pero garpa al momento de beber.
3. Lurton Pasitea 2007 ($60). De los mejores tardíos. Un corte de Torrontés y Pinot Gris cosechado a mediados de otoño, cuya principal virtud está en el paso carnoso y la acidez filosa. Si se lo llevás a tu suegra, quedás como un duque: la etiqueta luce y podés hacerle el cuento del passerillage, que consiste en recoger los granos y dejarlos que se pasifiquen al dorado sol mendocino.
4. La Celia Late Harvest 2006 ($37). Es un raro assemblage de Semillón, Pinot Grigio, Gewürztraminer y Sauvignon Blanc, algo así como un dream team de varietales tardíos. Goloso en su primer paso, su frescura tirante hace que discurra firme y voluminoso. Buscalo y bebelo con unos quesitos en buena compañía. Mejor si lo tomás un pelín frío.
5. Gewürztraminer Granos Nobles 2007 ($75). Es la más lujosa de las etiquetas aquí recomendadas. Gewürztraminer es una variedad rara en nuestro país. Envejece bien, y a pesar de su rareza, el vino vuela: tanto, que la última cosecha hoy disponible es la 2007 (todas las anteriores ya fueron vendidas). Ni muy dulce ni muy ácido, su aromática tropical seduce voluptuosamente desde el vamos. Cantado para agradar.
CINCO NO RECOMENDADOS
Estos son los dulces que menos nos gustan.
1.Omnium Semillón Dulce 2007 ($13). No es propiamente un tardío y como vino dulce natural tampoco es del todo recomendable. En nariz está desabastecido y en boca, acusa un poco de alcohol. En cuanto a la presentación, no está mal, aunque tampoco nos convence. El precio, ayuda, hay que decirlo.
2. Quara Torrontés Dulce Natural 2008 ($15). Es uno de esos que, por empalagoso, te quita las ganas de beber. Si bien la variedad habita en la nariz, el paso de este vino es dulce sin remedio. Ideal para quien sufra una hipoglucemia: puede recomponerte en un momento y es fácil de conseguir.
3. Lancatay Semillón Tardío 2006 ($20). Uno de esos vinos que sin pena ni gloria uno se bebe a la salud del empalago, para olvidarlo luego con una copa de agua. Si nos preguntan por la hechura, diremos que es correcta, pero de escaso balance y poca recordación.
4. Palo Alto Coirón Tardío de Chardonnay 2004 ($40). Todavía lo hemos visto a la venta en muchas vinotecas, pero mejor así. Cuando lo probamos, hace ya tiempo, nos quedó tan grabado en la memoria su mal olor, que mejor prevenir a curar.
5. Cavas de Santos Moscatel de Alejandría ($50). Sorprendió en su primera edición por lo empalagoso. Era una época en que había un puñado de tardíos en el mercado, pero ya pasó su momento de gloria. Es caro hoy para lo que se consigue en plaza, aunque conserva cierto hálito de exclusividad.
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